El cabeza de serie número 8 apenas tuvo problemas para poder derrotar a Peter Gojowczyk por 6-4 6-4 6-2 en una hora y 36 minutos.
Comenzaba el primer Grand Slam del año para el gladiador nacido en la localidad de Javea. Sin grandes resultados, la confianza se la tendría que ganar en el mismo torneo ya que en Doha cayó en primera ronda y en Auckland pudo llegar hasta semifinales para caer ante un griposo Jack Sock.
Aún así, cuando llegas a una cita como la de Melbourne, los resultados previos no cuentan y con esa filosofía empiezas desde cero para poder llegar al 100% al primer encuentro. Peter Gojowczyk, un tenista que hizo sonar su nombre durante la temporada 2014 cuando llegó a las semifinales de Doha e hizo un set a Rafa Nadal sería su contrincante.
El alemán llegó con la tarea aprendida para comenzar el duelo al máximo ante este tipo de jugadores. Sorprendió al español y le quebró para irse hasta el 2-1. Sin embargo, el hombre que nunca da una bola por perdida, hizo honor a su nombre y rápidamente le usurpó la felicidad a su oponente con dos roturas consecutivas.
El juego desde el fondo era totalmente hegemónico desde un lado de la pista. Por ello, en algún momento, el germano tenía que estar fuerte con el servicio y se tenía que jugar bolas que no eran comunes en su estilo de juego.
Peter se cansó de la rutina que estaba jugando ya que la consistencia de su rival crecía cada vez más. El tercer set fue un mero trámite y el cabeza de serie número 8 del torneo se hizo con dos breaks para cerrar el partido en apenas una hora y 36minutos que duró el choque.
Un partido que valió a Ferrer para ir cogiendo sensaciones a medida que los rivales suban de categoría. En siguiente ronda, el español se medirá a un australiano. Podría retirar al ex número uno Lleyton Hewitt o medirse a James Duckworth.
Autor: Ander Millan (







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